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lunes, 28 de febrero de 2011

ENERGÍA NEGATIVA

  A veces nos sentimos presionados y muy enfadados con el mundo en general. En auténticos momentos de estrés en los que necesitamos apoyo tan sólo nos encontramos con personas que hacen o dicen cosas que nos duelen o aumentan nuestro estrés. Son los conocidos momentos en los que nos dan ganas de mandar a las personas a ciertos lugares lejanos.

  En esos momentos sentimos que no hay tacto ni comprensión a nuestro alrededor. Todo lo que hagamos o digamos tiene una horrible crítica. Aunque sigamos nuestro camino sin importarnos lo demás, esas cosas nos afectan, nos hacen daño.

  En una ocasión escuché en la televisión a una psicóloga que afirmaba que un pensamiento negativo duraba en el cuerpo siete horas. La negatividad no produce nada bueno en nuestro cuerpo, ni en nuestra vida. En ese caso ¿qué hacemos? No podemos decirle a una persona que no nos hable porque cada vez que lo hace es para decir algo non grato que nos carga de energía negativa.

  Podemos intentar llevar las cosas con calma y no alterarnos, llevar una tranquilidad sin que nada nos afecte. Pero conseguirlo es más difícil. Cuando todo es perfecto siempre sucede algo que cambia las cosas para mal o para llevarlo de manera menos alegre.

  Hay personas cargadas de negatividad con ganas de transmitirla a los demás. Debemos evitar que esas malas energías nos penetren. El optimismo es un buen escudo para ello. Aunque si nos quedamos sin él todo puede ir a peor.

  Cada vez creo más en que la energía negativa puede ser muy destructiva. Puede torcer nuestra vida, faltarnos el trabajo, la salud, etc. Cualquiera puede provocar accidentalmente un mal de ojo tan sólo con la envidia, el odio o la crítica. No es necesario acudir a un “especialista” para que nos haga una limpia. Podemos hacerlo nosotros mismos sin necesidad de ingredientes. Siendo optimistas, no dejando que ciertas cosas nos afecten, evitando las malas compañías y buscando las buenas, las que nos aportan felicidad y alegría.

  No debemos dejar que nada ni nadie perturbe la paz y la armonía de nuestro hogar. Nunca debemos meter en nuestra casa a nadie que no estemos seguros de que lo haga con total sinceridad, aunque para ello debamos olvidarnos del protocolo. En nuestro hogar jamás debemos sentirnos invadidos por seres que te lancen granadas y luego se marchen y te dejen los restos allí. En nuestra casa debe primar la armonía y la felicidad. Para ello el hogar ha de estar completamente limpio de esas energías negativas.

  También es  fundamental sentirnos bien por dentro y por fuera. De este modo nos sentiremos optimistas y todo funcionará a la perfección.

  

1 comentario:

  1. Te entiendo completamente en este post. Tengo una tia que tiene una terrible energia negativa, siempre se queja de todo, y no hace nada para cambiarlo. todo esta mal para ella.
    Al principio hablaba con ella, intentaba desde mi humilde lugar aconsejarla, hasta que me di cuenta que no queria correrse de ese lugar. Lamentablemente lo que hago ahora es evitarla...

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