EM

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lunes, 28 de marzo de 2011

A TODOS AQUELLOS.................GRACIAS

  Quiero dar las gracias a todos aquellos compañeros de FELEM que se han puesto en contacto conmigo porque se han sentido identificados con mis palabras. Realmente es fácil sentirse así padeciendo la misma enfermedad.
  También quiero dar las gracias a aquellos recién diagnosticados que están en proceso de adaptación, por confiar en mí para manifestarme su preocupación, malestar y para solicitarme consejo.  Estoy encantada de poder ayudaros y de transmitiros mi positividad.

  ¡¡¡¡GRACIAS Y MUCHO ÁNIMO!!!!  Aquí sigo para vosotros.

domingo, 20 de marzo de 2011

MI EM ME SECUESTRA

Quiero llorar, llorar sin parar sin que mi enfermedad me recuerde que está ahí. Cuando lloro me recorre una insoportable corriente eléctrica desde mi cabeza hasta la terminación de mi médula espinal llena de manchas por ausencia de mielina. Las parestesias reaparecen y dejo de sentir mi mano derecha.
   Me produce risa cuando el neurólogo me dice que esté tranquila, que el estrés hace que mi enfermedad avance. Con el estrés diario me pregunto “¿Me hará daño ésta rutina?” No, no lo creo. Y cuando lloro porque estoy más sensible, por que esté dolida, harta, o porque haya sucedido algo desagradable me digo: “Esto sí me hace daño. Otra vez con parestesias por haber llorado. ¿Voy a estar así el resto de mi vida?”.

   Hecho de menos llorar, desahogarme sin sufrir ningún daño en mi cuerpo del que tarde en recuperarme. También hecho de menos reír a carcajadas exageradas sin sentir ahogo y sin cansarme, bailar sin parar y andar todo lo que quiera, sin límite de pasos. Andar no, correr. Correr sin que me fallen las piernas. Hecho de menos viajar de pie en el tren, esperar de pie para ver un pasacalle, saltar, bailar, correr, gritar…  Me siento anciana siempre buscando un sitio para sentarme porque haya gastado mi número diario de pasos. Es entonces cuando mi EM me recuerda que está ahí y me secuestra diciendo: ”Se acabó tu tiempo por hoy, ahora eres mía”. Me deja una libertad con horario.  Me obliga a mirar el calendario para ver si el día que tengo un acontecimiento especial me toca inyectarme o no. Me paso los días con el calendario en la mano: “Si, no, si, no, si, no……….” Como deshojando margaritas porque he de inyectarme cada 48 horas a la misma hora.

   Se acerca mi primer verano con las inyecciones. Me da rabia pensar que por culpa de ésta esclavitud a la que mi EM me tiene sometida tendré que “deshojar margaritas” con el calendario para elegir día de ir con mis hijas al Parque de Atracciones, a la piscina o a cualquier otro sitio. Creo que están hartas de oír eso de: “Vámonos cariño, que mamá se tiene que pinchar”.  Así que mejor planear para el día que no me toca.  Ya ni cuento con ausentarme durante días de mi casa. ¿Llevarme las inyecciones? No, no estoy preparada. No me siento capaz de cambiar mi ritual. ¿Inyectarme  en otro sitio que no sea mi cuarto de baño? No, no puedo. Cuando me inyecto sé que acto seguido vienen los síntomas posinyección. En ocasiones más fuertes, otras más leves y otras no aparecen. Nunca se sabe, pero no soporto la idea de ponerme mala si no estoy en mi casa. Cómo la cama de cada uno para dormir y el wc de cada uno para vomitar si se da el caso, no hay nada.
   Así que a seguir mirando el calendario para hacer planes, que estoy disponible un día si, y otro no.

martes, 1 de marzo de 2011

ME VOY

   Aquella mañana, cuando él se levantó como cada día para ir a trabajar, encontró una nota de ella en la cocina que decía así:

ME VOY

Me voy por las noches a solas,
por la soledad que siento en tu compañía,
por las veces que tanto daño me hiciste
tan solo con ignorar mis palabras.

Me voy por el apoyo que no tengo,
por no buscar solución a nada,
por hacerme sentir una esclava,
por ignorarme a tu lado en la cama.

Me voy por todas esas veces
en las que te dije: “Me voy”,
por mantenerte tan distante,
por no escuchar mis palabras.

Me voy por que duele menos la soledad
que estar en tu compañía,
porque hace mucho tiempo,
que me abandonó la alegría.

Me voy por no saber mirarme
ni buscar en mi interior,
porque tu eterna frialdad
congeló mi corazón.


  Por todas aquellas mujeres maltratadas. El maltrato no siempre es físico, pero no por ello menos doloroso.
  Por todas aquellas mujeres que aún sin llevar burka, velo o pañuelo, carecen en sus casas de libertad, voz y voto.