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jueves, 30 de junio de 2011

EL COMIENZO DE ÁNGEL

 Ángel, recién diagnosticado. Con tan sólo 22 años está muerto de miedo. Tuvo la amabilidad de contarme su historia personalmente mientras a ambos nos ponían en el Hospital de Día los bolos de Solu-Moderín.


    Hace dos años perdí la memoria de una semana. Sí, como suena, no recordaba nada de lo que me había sucedido en los siete días anteriores. Mi familia y amigos luchaban por hacerme recordar, mi novia también ya que ese fin de semana habíamos estado juntos. No recordaba absolutamente nada.
    Mi médico de cabecera me solicitó una resonancia, en la cual salieron claramente unas manchas. Me dijeron que podría ser algo desmielinizante, pero nada más. Ni neurólogo, ni tratamiento, ni nada. De todas formas, como sólo había sido una pérdida de memoria puntual, quise olvidarme del asunto y no obsesionarme.


    Hace dos meses empecé a sentir, o mejor dicho, a no sentir mi pierna izquierda. Desde las costillas hasta la punta del pie. Acudí a urgencias al Hospital de Móstoles y después de las correspondientes pruebas, punción lumbar, resonancias, potenciales, etc, me confirmaron que tenía Esclerosis Múltiple. Cinco días de Solu-Moderín intravenoso (cortisona) y me dieron el alta. No lo asumía, tengo un primo con EM y está muy mal. Me asustaba muchísimo más quedarme ciego, que la propia silla de ruedas. 


Hospital de Móstoles
   En pleno duelo, cuando poco a poco iba, como podía, asumiendo, sin asumir, las cosas, me dió otro brote, ésta vez en la parte derecha de la cara. Sólo había pasado un mes y medio desde mi anterior brote y diagnóstico.  De nuevo acudí al hospital, ésta vez no me ingresaron, pero tuve que ir durante cinco días al Hospital de Día a ponerme de nuevo la medicación. Ni siquiera me había dado tiempo de visitar al neurólogo. Me informé y supe que el tratamiento para la EM es inyectado. Me sentí hundido, triste, frustrado.........
    Aún no he empezado a inyectarme porque resulta que mi tratamiento tienen que autorizarlo las autoridades sanitarias por solicitud del neurólogo. Desconocía todo eso. Sigue sin gustarme, pero imagino que con el tratamiento no me darán brotes tan seguidos porque dos brotes en mes y medio y recién diagnosticado ha sido muy duro para mí. Pero no me queda más que resignarme, como todos, y hacerlo. Espero que lleguen tiempos mejores y vea las cosas con más optimismo. Ahora estoy en pleno duelo.



       ÁNGEL.
  

5 comentarios:

  1. Algo asi nunca suena bien,tener una enfermedad tan jodida como esta...pero en fin Angel,no te preocupes mas de lo devido,no nos conviene(aunque yo soy la ultima que deberia de dar consejos ya que le doy mil vueltas a todo y a los tratamientos ni te cuento!!en fin,para lo que necesites aqui me tienes,bsos...

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  2. Sara, muy interesante tu blog. Por increible que parezca, la EM se presenta de diferente forma en cada uno de nosotros, pero nos sentimos identificados con las historias de la falta de mielina.
    Saludos.
    LE

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  3. Muchas gracias Luis. Qué será eso que tanto nos encanta, conocer los casos de los demás. Por cierto me encanta tu blog, siempre te leo. Un besito.

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  4. Tu relato es sobrecogedor y muy intenso,imagino lo muy mal que lo debío pasar Angel. Los episodios por los que pasamos hasta llegar al diagnostico, suelen ser todos muy fuertes...en mi caso tambien lo fueron. Si sigues en contacto con el transmitele porfavor mis mejores deseos, que sea muy fuerte y no deje de tener animos.
    besitos

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  5. Hola Angel! Hay que esperar que lleguen tiempos mejores. Yo también me asuste muchísimo al principio... pero todo se fue solucionando, obviamente que sigo con la enfermedad, pero no tengo brotes, no ha avanzado. Igual el miedo siempre esta, de que algun dia la medicacion no funcione... pero trato de no pensar en eso.
    Muchos animos!

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