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miércoles, 18 de enero de 2012

ÁNGEL DE ALAS INVISIBLES


    Esta mañana mi madre se ha enfadado conmigo porque tardaba mucho en desayunar y teníamos prisa. Yo no entiendo por qué, si el colegio está cerca y no se va a mover de allí. Le he dicho que el capítulo de Bob Esponja de ayer fué el más divertido que he visto en toda mi vida. Y ya es larga,  5 años de vida dan para mucho. Pero ella ni siquiera me ha escuchado. Pienso hacer lo mismo cuando me diga que recoja los juguetes o me lave las manos.

     -"¡Adiós cariño!" Siempre me besa demasiado antes de entrar al cole. No sé cómo decirle que ya no necesito tantos abrazos. Que ya no soy un bebé y que sé que un ratito después del recreo ya terminan las clases. Yo ya nunca lloro al entrar, eso lo hacía cuando era pequeño.
     En el patio hoy se ha caído Sara, que es una niña que va a mi clase pero nunca juego con ella. Le salía mucha sangre del labio y se la han llevado para curarla. Espero que no se haya muerto porque he oído decir que una persona puede morir desangrada. Y a Sara le salía muchísima sangre. Aunque no juegue con ella me gustaría volver a verla.
     Se lo he empezado a contar a mi madre cuando íbamos de camino a casa, pero como iba hablando por el móvil me ha dicho: "Ahora no cariño, que estoy hablando". Pues no sé cuando quiere que se lo cuente. Luego se me olvidará...
     "¡Qué asco!". Otra vez ésas semillas redondas para comer. ¿Cómo voy a comer eso con un caldo tan feo y tan oscuro?. "¡Cómete las lentejas!". No puedo, es imposible. Cualquier cosa menos eso. Mientras mis padres hablan pongo mi viejo plan en marcha y me doy a la fuga. Salgo corriendo hacia mi habitación y cierro la puerta. Por fin a salvo. Cojo mi álbum de pegatinas. Tengo muchas, de Dora la Exploradora, de Bob Esponja, de los Cars, de Código Lyoko... Están aburridas de estar ahí pegadas así que las saco de paseo y me las voy pegando en el cuerpo, en la cama, en la pared, en los armarios... Puedo ver cómo sonríen y se alegran mucho de que las haya salvado de la oscuridad del álbum. "¿Pintamos?" Tengo tizas de colores. En la cama dibujo un círculo que servirá de punto de encuentro para todas las pegatinas. Me pinto la cara como los indios, pero tengo que apretar mucho porque la tiza en la piel no pinta muy fuerte. Mejor cojo los rotuladores. En el suelo dibujo una carretera...no, mejor una gran pista dónde tendrá lugar mi carrera de coches. De repente entra mi madre y se asusta. Muy enfadada me dice que recoja todo y limpie las pintadas o me castiga sin ver la televisión. No, eso no. No puedo quedarme sin ver el capítulo de Bob Esponja de ésta tarde. Siempre le he sido fiel. Me imagino la decepción que se iba a llevar Bob cuando no me viese al otro lado de la tele. Se iba a pensar que ya no me interesa y no es así. Mejor obedezco a mi madre y arreglo mi cuarto.
     "Papá, ¿juegas?" Le digo enseñándole mi "Quién es Quién" de Disney. "Ahora no, luego, que estoy viendo las noticias". Jo, por más que lo miro no le encuentro nada interesante a las noticias. Los mayores son muy aburridos. Yo cuando sea mayor no seré así. Estoy seguro. Tendré una casa llena de juguetes y comeré chuches todos los días. No...mejor mi casa estará hecha de chuches y chocolate como la del cuento. Y detrás de la puerta tendré una espada láser para defenderme si viene el lobo de "Caperucita" y de "Los tres cerditos", porque estoy completamente seguro de que es el mismo lobo. Es tan cruel que no puede haber dos. Si, es el mismo. 
     Ése lobo tan malo seguro que no tiene unas alas como las mías. Son invisibles, pero están ahí. Mi madre siempre dice que soy un ángel pero que mis alas son invisibles. Una vez intenté probarlas saltando desde el banco del parque, pero no funcionó. Debe ser que como son invisibles no sirven. No importa, mi madre y yo sabemos que están ahí...

   No se me ocurre otra manera de homenajear a todos los "Ángeles" del mundo, en especial a aquellos que, escapándose a mi comprensión, sufren o han sufrido la crueldad de sus progenitores o cualquier otro ser desalmado.

6 comentarios:

  1. yolanda López González18 de enero de 2012, 15:01

    como siempre sara, precioso, y que homenaje mas bonito a esos angeles como tu bien dices, que pena caer en manos de algun desalmado, habiendo tanta gente con ganas de tener hijos. precioso

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    1. Muy gracioso imaginar los pensamientos de los niños pequeños, creo que es un buen ejercicio y les vendría bien a muchas personas, no me incluyo porque no tendré la ocasión de tratar con niños...
      "infelizmente".
      Muy bonito Sara.
      Hasta pronto

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  2. Esprecio, no sufras, yo te gano con ventaja. seras invisible o muy visible tendras la culpa de todo anque no te galardonen por ir mas despacio ves hasta lo que no quieres.Pasate si quieres que tengo colgada en el pot un vidio de vivir con em. besos

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  3. Tener la capacidad de sentir a un ángel,y expresarlo como tú, debería hacer reflexionar a muchos.
    Un abrazo.

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  4. Me has llegado al alma, un hermoso jomenage a la infancia, que pena que tengamos que dejar de ser niños¡¡¡
    un abrazo preciosa,

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  5. Precioso relato Sara, en tí, hay un angel,me ha gustado mucho, es divertido, y a la vez has sabido expresar la realidad, algunos padres, no tienen ni un momento para escuchar a sus hijos,

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