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viernes, 13 de enero de 2012

SARA VS NEURÓLOGO


     Voy a contarlo paso a paso, en honor a Óscar González Ruedas. Hace unos quince días acudo al médico de cabecera porque me dan unos horribles mareos a diario. Algunos son tan fuertes que me hacen caer. Me toma la tensión, me pide analítica y me solicita una interconsulta para el neurólogo ya que mi próxima cita es en abril y no puedo esperar tanto. Ese mismo día me llaman y me dan la cita para el día 12 de enero (ayer) en el centro de especialidades, (normalmente me ven en el Hospital).
    Por fin llega el día. Pero cuál es mi sorpresa cuando entro a la consulta , que una neuróloga (que no conozco) con muy malos modales y voz subida de tono me dice que no entiende qué hago allí, que no soy su paciente y que no me puede atender porque no tiene mi historial. Llama por teléfono al Hospital y solicita que me adelanten la cita de abril y apunta en un papel la fecha: 23 de enero. Sin colgar el teléfono me da el papel sin haberme mirado siquiera a la cara y sigue hablando y riendo con el aparato en la oreja. Yo , que ya echaba humo, (la enfermera se había percatado) exploto derramando multitud de palabras en un tono, no más fuerte que el de la bienvenida. La neuróloga dice: "Espera, luego te llamo" y cuelga. La digo cosas como que yo no tengo la culpa de que me hayan mandado allí, que acudo porque lo estoy pasando mal, que ni siguiera ha leído en el volante el motivo de mi consulta, que me dé algún consejo, etc... Ella, repentinamente se transforma y pasa de ser un ogro a  un lindo pajarillo y me dice , con voz muy suave, que me tranquilice y me siente. Le obedezco mientras sigo relatando. Ella me pregunta por mis mareos, ¿cómo son?, ¿cuánto duran?, etc. y me hace una receta de unas pastillas. ¿Por qué no haber empezado por ahí?.  Y el gran chaparrón:  mi neuróloga, que era encantadora, se fué, y probablemente sea ésta amable señora la que me atienda en la consulta del Hospital cuando vaya el día 23. Ah! y lo más gracioso, me dice que igual necesito algo para la ansiedad. ¿Qué ansiedad? ¿La que me has provocado tú por no querer atenderme?... Si no digo nada, hubiera tenido que esperar otros diez días más en ese horrible estado. Por lo menos me fuí con mi receta.


     Voy a empezar a tramitar lo de  la libre elección de médicos y aunque me tenga que desplazar no me importa, siempre y cuando sea bien atendida. La neuróloga que tenía era muy humana. Si recién diagnosticada me hubiera encontrado con la de ayer, me hubiera comido la depresión. ¿Cómo es posible que le hagan eso a un paciente que acude en estado desesperado? Menudo apoyo.


     Empecé anoche con las pastillas. Ya os contaré.

 

6 comentarios:

  1. Sara
    que experiencia horrorosa, y eso que uno acude para que nos calmen, e intenten solucionar lo que nos pasa. Tremendo. Hiciste muy bien en ponerla en su lugar. Yo creo que a veces atienden mecanicamente olvidando que del otro lado hay un ser humano que si acude a ellos es porque le pasa algo. Tendrían que tener clases de atención al paciente, psicología, o algo similar..........a muchos de todas las especialidades les hace falta. Un abrazo, que desaparezcan los mareos y que el 23 encuentres a un ser humano.

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  2. RALAJTE JAJJAJA ES NECESARIAMENTE-OLIGATORIO ESTAR TRANQUILOS DICEN LOS NEROLOGOS, YO DIGO COO LA CANCION SI NOS DEJAN. animoooooooooo

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  3. Nunca,nunca dejes que un medico tenga un mal gesto hacia ti. Bastantes nos da la EM. Bien hecho, Sara.

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  4. Espero que el tratamiento haya empezado a mejorar tus mareos. Sobre el lado humano/inhumano de los médicos habría mucho que hablar, pero espero que si va a ser tu doctora a partir de ahora encuentre esa profesionalidad perdida y se centre en sus pacientes.

    Un cálido abrazo.

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    1. Eso es Sara, no te dejes intimidar por gente que supuestamente están ahí para atenderte. Como me cabrea eso de que se pongan a charlar mientras nosotras esperamos... También he tenido mis más y menos con ese tipo de personas, jaja!!!
      Que te mejores guapa...

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  5. Sara, que tal la consulta? Te cuento, a mi me pasó lo mismo pero al revés.... Mi primera neuróloga era la que no me hacía ni caso. Después de dar muchas vueltas y pasarlo mal más de un año, con la libre elección "elegí" a mi nuevo médico, y por ahora fenomenal.
    Ánimo, y no dejemos que gente así nos lo ponga más difícil.

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