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jueves, 30 de agosto de 2012

PARA LUIS


     No sé qué decirte. No tengo palabras, ante las tuyas me siento inútil. Tus actualizaciones de estado me dejan muda. -"¿Cómo estás?", -"Mal, fatal..." 
     ¿Qué decir cuándo la silla de ruedas es lo mínimo que pueda pasar? ¿Qué decir cuando  ya ni los brazos, ni el cuello, que hasta la cabeza te cuesta mantener? Solo puedo maldecir ésta enfermedad. La maldigo por ti, no por mí, que no estoy sintiendo lo mismo que tú. 
     No hay momento que no me acuerde de ti. Cuando me levanto, cuando ando, cuando hago la comida... cuando hago cualquier cosa te tengo presente. No es justo que siendo tan joven estés así. No es justo que en tan poco tiempo te haya visto empeorar tanto. 
     Recibes muchas frases de ánimo y contestas: "Si ánimo no me falta, lo que me falta es salud".  Ya no te digo nada, pero siempre te leo.  Si es que no sirve de nada, mensajes, comentarios, ¡qué más da!... no solucionan nada.
     No te daré ánimos, que de eso ya tienes muchos, no intentaré decirte que no te preocupes porque las cosas no le duelen al que no las tiene. Sólo decirte que eres una gran persona y un gran ejemplo, y que ésta vida es como una obra de teatro en la que no elegimos a nuestro personaje. Visualízate desde arriba, obsérvate, respira hondo y ten calma para manejar tu personaje. Cierra los ojos, vuela, corre, disfruta, la imaginación nunca nos falla. Utilízala para irte lejos cuando  desesperes, y olvídate de tu cuerpo que tu alma ninguna enfermedad podrá dañarla.