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miércoles, 24 de julio de 2013

COMO UN PÁJARO

    

      Sigo resistiéndome a vivir de una manera que tu consideras normal. Ya no lucho, ya gasté en vano todos mis intentos por abrirte los ojos. Solo imagino... y sueño. Vuelo cada día, imagino la felicidad y sueño que me alejo. Desde allí soy feliz y afortunada porque cada día pienso mi vida de una forma diferente. Ignoro por qué en mis años vividos y tantas personas conocidas terminé compartiendo mis días con el más frío de los seres que pueda existir.
    
      Ya no me impresiona tu vacío ni tu egoísmo. Ya no te reclamo nada. Me siento libre de imaginarme en otra parte. Me desespera el no poder volar físicamente desde la ventana del techo, donde a diario oigo a los pájaros cantar. Quisiera ser uno de ellos y entender su conversación. Se hablan los unos a los otros, muestran más comunicación que tu y yo. Soy uno de ellos pero no puedo volar desde mi jaula. Esta jaula de cristal blindado y acero que tu creaste y que algún día romperé. Será el día que imagine que ya no soy un pájaro,  si no un ser con más fuerza y rabia para luchar. 

     No se para qué escribo estas palabras de desesperación que tu jamás leerás aunque te las pusiera delante. Nunca escuché de tus labios un: "¿Qué te pasa?". Nunca recibí ánimo de tus palabras ni de tus gestos aún viéndome derramar un mar de lágrimas. Palabras escritas sin más fin que mi propio desahogo una noche que me cansé de soñar.

2 comentarios:

  1. Me encanta que hayas desplegado tus alas. ¿Somos nosotros los que soñamos o son ellos los que no despiertan?. Sigue, Sara, sigue...


    Un abrazo

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  2. oooooh!!! Sara, no imaginas como te comprendo...
    Tus palabras desprenden tanto dolor, tal soledad... Si pudiera decirte,
    abre la puerta y marchate, alejate de quien no te escucha, quizá ni te ve...
    Un fuerte abrazo desde Sevilla

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