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lunes, 20 de abril de 2015

PIERNA DE PLOMO

 
      Querer avanzar y no poder, como en los malos sueños. Esos sueños en los que por más que lo intentes las piernas no avanzan, no se mueven, pesan de manera exagerada y no puedes andar. Y lo intentas con todas tus fuerzas porque tienes que llegar, pero no hay manera. Ese sueño dejó de ser un sueño para mí durante unos días. Esa pesadilla real llamada Esclerosis Múltiple llegó a hacerme dudar si estaba despierta. Quisiera que fuera un sueño. 
     Aquello pasó, me recuperé por ahora, pero hay quien no podrá despertar jamás de esa horrible pesadilla.
     Iba caminando de vuelta a casa y mi pierna izquierda se volvió de plomo. No podía dar ningún paso con ella, ni levantar siquiera el pie. Se que fue por sobreesfuerzo, por andar más rápido de lo normal. Tenemos que aprender a observar las señales de nuestro cuerpo con esta enfermedad. Pero cuando la mente está en otro sitio, y el cuerpo no puede llevar el mismo ritmo que a la cabeza le apetece, hay que seguir enseñándola a esperar, tomarse el tiempo necesario, respirar y seguir a ritmo lento.
     Después del reposo vinieron los dolores. Supongo que fue por forzarla, me dolía la ingle y el gemelo. Como si hubiera corrido una maratón. La otra pierna no me dolía. Mi pierna izquierda a la que yo llamo "la pierna mala" lleva otro ritmo. Un ritmo que parece bueno cuando voy despacio, pero que al intentar ir más rápido se nota que algo no va bien. 
     Ahora que, gracias al reposo, ya puedo avanzar, lo recuerdo como un mal sueño. Pero fue real. 
No es nada comparado con aquellos compañeros que dejaron de caminar, con la piernas, porque la vida se camina siempre, con ellas o sin ellas. No es nada porque hace mucho tiempo que tengo nuevas lesiones cerebrales, inflamación, actividad y a pesar de ello esto es lo único que me ha pasado en un año (sin contar una pequeña neuritis óptica). Simplemente quería expresar lo extraño que me pareció, lo diferente que era a los anteriores brotes, sin parestesias. Nada de acorchamiento ni sensación de opresión. Simplemente mi pierna se volvió de plomo.