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Mostrando entradas de marzo, 2011

A TODOS AQUELLOS.................GRACIAS

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Quiero dar las gracias a todos aquellos compañeros de FELEM que se han puesto en contacto conmigo porque se han sentido identificados con mis palabras. Realmente es fácil sentirse así padeciendo la misma enfermedad.
  También quiero dar las gracias a aquellos recién diagnosticados que están en proceso de adaptación, por confiar en mí para manifestarme su preocupación, malestar y para solicitarme consejo.  Estoy encantada de poder ayudaros y de transmitiros mi positividad.

  ¡¡¡¡GRACIAS Y MUCHO ÁNIMO!!!!  Aquí sigo para vosotros.

MI EM ME SECUESTRA

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Quiero llorar, llorar sin parar sin que mi enfermedad me recuerde que está ahí. Cuando lloro me recorre una insoportable corriente eléctrica desde mi cabeza hasta la terminación de mi médula espinal llena de manchas por ausencia de mielina. Las parestesias reaparecen y dejo de sentir mi mano derecha.    Me produce risa cuando el neurólogo me dice que esté tranquila, que el estrés hace que mi enfermedad avance. Con el estrés diario me pregunto “¿Me hará daño ésta rutina?” No, no lo creo. Y cuando lloro porque estoy más sensible, por que esté dolida, harta, o porque haya sucedido algo desagradable me digo: “Esto sí me hace daño. Otra vez con parestesias por haber llorado. ¿Voy a estar así el resto de mi vida?”.
   Hecho de menos llorar, desahogarme sin sufrir ningún daño en mi cuerpo del que tarde en recuperarme. También hecho de menos reír a carcajadas exageradas sin sentir ahogo y sin cansarme, bailar sin parar y andar todo lo que quiera, sin límite de pasos. Andar no, correr. Correr si…

ME VOY

Aquella mañana, cuando él se levantó como cada día para ir a trabajar, encontró una nota de ella en la cocina que decía así:
ME VOY
Me voy por las noches a solas, por la soledad que siento en tu compañía, por las veces que tanto daño me hiciste tan solo con ignorar mis palabras.
Me voy por el apoyo que no tengo, por no buscar solución a nada, por hacerme sentir una esclava, por ignorarme a tu lado en la cama.
Me voy por todas esas veces en las que te dije: “Me voy”, por mantenerte tan distante, por no escuchar mis palabras.
Me voy por que duele menos la soledad que estar en tu compañía, porque hace mucho tiempo, que me abandonó la alegría.
Me voy por no saber mirarme ni buscar en mi interior, porque tu eterna frialdad congeló mi corazón.

Por todas aquellas mujeres maltratadas. El maltrato no siempre es físico, pero no por ello menos doloroso. Por todas aquellas mujeres que aún sin llevar burka, velo o pañuelo, carecen en sus casas de libertad, voz y voto.